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jueves, 21 de febrero de 2008
0:21:00

Por cada comentario que haces, Dios salva un gatito

Mi primer encuentro con Rachmaninoff


Los que han estudiado piano clásico probablemente compartan conmigo el hecho de que la primera pieza, o en todo caso generalmente la primera pieza que escuchamos de este compositor, Sergei Rachmaninoff ha sido el preludio op. 2 N° 3 en do sostenido menor, curiosamente una de las obras a la que menos aprecio le tenía el compositor. Aunque no la había escuchado previamente, la tenía como parte de un álbum de música para piano selecta, pero de éste un inicio me pareció media rara la pieza, pues su inicio en puros acordes de una sección intermedia muy veloz y técnica, no la y ampara a mi muy interesante al menos a mis ocho años de edad. Sin embargo tuve la oportunidad de escucharla a través de un programa radial, y entonces y despertó en mi una curiosidad por su obra.



Preludio Op. 2 N° 3 Do#-


Sin embargo fue otra obra la primera que estudié para mi repertorio, más o menos dos años después, y esto ahora fue el preludio op. 23 N° 5 en sol menor, que sigue siendo uno de mis preferidos (de los dos libros de preludios y del primer preludio mencionado, son más o menos cuatro o cinco los que me parecen sencillamente maravillosos). En realidad esta es la lista de mis preferidos (aunque casi todos los encuentro hermosos):



Preludio Op. 23 N° 5 Sol-


  1. Op. 23 N° 4 en Re+
  2. Op. 23 N° 5 en Sol-
  3. Op. 32 N° 5 en Sol+
  4. Op. 32 N° 10 en Si -
  5. Op. 32 N° 12 en Sol#-

Luego de terminar de estudiar el preludio Op. 23 N° 5 sentí que tocaba el cielo, pues era la pieza para piano más "compleja" que había tocado. Y no es que se requiera un trabajo interpretativo amplio, pero si es verdad que los cambios de ánimo que plantean las 2 partes claramente diferenciadas y lograr una unidad con ambas, y llegar luego a un clímax dramático, no es nada fácil a decir verdad. Es una pieza muy técnica por cierto, pero mucho más complicada es su interpretación. Luego fui "investigando" más allá de sus 2 libros de preludios, pues quería comprender más a este compositor de un estilo "elegante y mundano". El cromatismo característico de su obra representa de por sí un estilo propio que no he encontrado en ningún otro compositor contemporáneo (ni Scriabin ni Prokofieff).

Fue entonces que "descubrí" sus conciertos para piano. Como la gran mayoría, quedé prendado y embelesado con su
segundo concierto, pero cuando tuve la oportunidad de escuchar su tercer concierto (las 2 más hermosas versiones que he escuchado han sido de Lazar Berman y la de Vladimir Horowitz, aunque usaron distintas cadenzas) llegué a la conclusión que ahora a mis 45 años sigo manteniendo: es el más bello concierto para piano y orquesta que jamás se ha escrito (y sé muy bien las implicancias de esta aseveración). Es muy posible que el segundo concierto sea el más popular de los cuatro que escribió Rachmaninoff, pero definitivamente el tercero tiene un "no sé qué" que lo hace a mi entender la obra más hermosa para piano y orquesta (en la forma de concierto) que se haya escrito jamás. Tiene todo: dificultad técnica de primer nivel, temas amplios y bellos, una estructura orquestal densa y equilibrada y un "recordar temas" que vienen y van que le dan una unidad especial.


Concierto para piano y orquesta N° 2 Op. 18 Do-



Concierto para piano y orquesta N° 3 Op. 30 Re-


A estas alturas ya había escuchado la
Rapsodia sobre un tema de Paganini para piano y orquesta y empezado a "descubrir" obras para piano tan magistrales como sus dos sonatas para piano, las dos suites para dos pianos (op.5: Suite N°1 en Sol- y op.17: Suite N°2 ), la maravillosa Variaciones sobre un tema de Corelli, los estudios, etc. Mi mayor logro personal fue lograr estudiar y terminar la segunda sonata para piano Op. 36 en Si bemol menor que hasta el presente sigo considerando el logro más importante a nivel de repertorio. Y de esta obra, el segundo movimiento es uno de los más románticos y sensuales que jamás haya tocado, y eso que han habido movimientos de obras de Debussy, Brahms, Chopin y Mozart mismo (el segundo movimiento de su concierto para piano KV 488 en La mayor) pero este en particular tiene un grado de romanticismo nostálgico que hay que ser de piedra para no vibrar con sus notas y ritmo.


Rapsodia sobre un tema de Paganini


Variaciones sobre un tema de Corelli



Mozart : Concierto para piano y orquesta KV 488 2do. mvto





Sonata Op. 36 Sib- 2do movimiento


Hoy Rachmaninoff forma parte de mi identidad como pianista. Si bien es cierto prefiero obras de Mozart, Brahms y Schubert por lo general, siempre hay tiempo y ganas para disfrutar de un poco de Rachmaninoff, y en la medida de lo posible, el de tocar algo de Rachmaninoff.


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